Ese silencio absoluto de las bibliotecas

Está muy trabajado. Para ser hombre has descrito de maravilla las sensaciones de ella como mujer. Aunque si lo se no lo leo comiendo en un bar, jajaja

Solo tu lo sabes

El arquitecto que había ideado aquellos pasillos, seguramente, los había imaginado llenos de chicos, chicas y profesores saliendo de un aula para dirigirse corriendo a otra. Lo cual era cierto, aquellos pasillos estaban abarrotados durante en los meses lectivos, cientos de alumnos y profesores transitado por ellos, los sonidos de móviles y los corros de voces componían una sinfonía muy diferente a la que producían mis tacones sobre el suelo embaldosado.

A finales de junio los pasillos se quedaban vacíos, únicamente algunas aulas eran ocupadas con los primeros cursos de verano, pero el resto de edificio quedaba prácticamente vacío. En estas fechas era cuando una sensación de melancolía y ausencia me invadía, más de veinte años recorriendo aquellos pasillos daban para mucho y casi todos rincones me recordaban a alumnos y viejos compañeros que ya no estaban. Para mí, este año tocaba quedarse por lo menos hasta mediados de julio…

Ver la entrada original 2.962 palabras más

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s