KATIA (Relato 4: En la distancia)

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Habían pasado unas semanas desde que entre Katia y Rafael se dio aquella charla en la que Katia había confesado a Rafael su todavía virginidad cuando Rafael recibió una fatídica llamada. Su madre, Giovanna, acababa de fallecer después de unos meses de dura lucha contra un tumor cerebral.

Al parecer la propia Giovanna había prohibido terminantemente a Marcelo, el padre de Rafael, que hablará de su enfermedad a este para evitarle sufrimiento.

Rafael explico a Katia todos los detalles y esta entendió que Rafael debía volver a Palma de Mallorca, no solo para el funeral si no también para retomar su vida allí y así poder apoyar a su padre en su soledad tras la muerte de su madre.

Lo que Rafael no explicó a Katia era que se había enamorado de ella. Rafael en ese momento tenía doble pena, la perdida de su madre se unía a la sensación de tener a la persona que amaba lejos.

Lo que Rafael no supo en el momento de irse es que Katia también le amaba.

Ambos se habían guardado dentro sus sentimientos hacia el otro debido a que no les había dado tiempo a atreverse a confesárselo. Fue un par de semanas después del funeral de la madre de Rafael cuando, en una video llamada, afloraron sus sentimientos.

Fue Rafael el que dio el paso, también le confesó que el tenia miedo, y no sería capaz, de soportar una relación de pareja a distancia porque ya lo había vivido y lo pasó muy mal, el no llevaba bien el no poder tocar a su pareja cuando lo necesitaba, el no poder besarla y abrazarla.

Como Katia seguía estudiando y todavía le faltaba 1 año y medio para terminar su carrera universitaria optaron por una opción más llevadera, aprovechar la ayuda de las tecnologías para llevar una amistad especial a distancia.

(Continuará)

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KATIA (Relato 3: Cuando Katia encontró a Rafael)

Un día, pocos meses después de haber cumplido 20 años, Katia se encontraba sentada en frente de un tablero de ajedrez en un conocido club de Alcorcón, cuando de repente escucho la atractiva voz de un chico que se acababa de sentar al otro lado del tablero y le preguntaba si quería jugar una partida con el. Cuando Katia alzó la vista para ver el rostro de aquel chico se encontró con un chico moreno, bastante atractivo, de unos 10 años más que ella y que respondía al nombre de Rafael.

Nada más empezar la partida empezaron a hablar. Katia había acertado al adivinar la diferencia de edad que los separaba. Aún así y a pesar de su timidez no sintió ningún reparo en seguir conversando con él, ya que Rafael le empezó a transmitir muy buen rollo.

Rafael era un chico de madre italiana y padre argentino que nació en Palma de Mallorca y había vivido en su ciudad natal hasta hace un año. Tenía estudios de periodismo pero ejercía de profesor de natación, que era realmente lo que más le gustaba y acababa de obtener la titulación de entrenador nacional.

Surgió una química casi inmediata entre entre ellos y aunque por aquel entonces él tenía un rollete con una chica, tardó pocos días en dejar de hablar de ella y centro todo su interés en Katia. Cada vez sus encuentros en el club duraban más, llegando al punto en que jugaban solamente entre ellos en la mesa más apartada del local para conversar más tranquilos.

Empezaron a tener conversaciones cada vez más profundas, cada vez se abrían más el uno al otro y un buen día surgió una conversación sobre sexo.

Ese día Katia confesó a Rafael que aún era virgen, y a él le debió de dar morbo porque lejos de asustarse lo que hizo es hacer por empezar a despertar sus ganas de jugar y experimentar…

(Continuará)

KATIA (Relato 2: ADOLESCENCIA)

Si bien durante su niñez Katia no hizo muchos amigos en el colegio, en el instituto no es que le fuese mejor, ya que algunos de sus compañeros del colegio también lo fueron en el instituto y estos mismos le crearon mala fama y enemistades con los demás.

Los frutos de estas enemistades fueron las burlas constantes de sus compañeros de clase hacia ella por cada cosa que hacía o no hacía, no sabiéndose si era por envidia o porque realmente la creían inferior y más débil, ya que Katia era una chica normal.

Por suerte Katia si podía contar con un agradable grupo de amigos fuera del instituto y esto fue a raíz de apuntarse cuando cumplió 11 años en la asociación de vecinos de su barrio.

En este grupo eran varios chicos y chicas de diferentes edades comprendidas entre los 11 y 15 años de edad. De cuya parte masculina fueron varios los que gustaron a Katia, pero debido a su forma de ser se sentía muy poca cosa y no tuvo la fuerza para demostrar sus sentimientos a ninguno de ellos por miedo a ser rechazada. En cambio si labro mucha más confianza con las chicas del grupo y esto hizo que tuviera entre ellas a grandes confidentes que la apoyaban en sus momentos malos.

Cabe decir que en los años sucesivos esas amigas siguieron siendo sus únicos grandes apoyos y confidentes hasta el día en que con 20 años de edad conoció a Rafael.

(Continuará)

KATIA (Relato 1: NIÑEZ)

Para cuando Katia nació sus padres ya tenían dos hijos varones, Dimitry, el mayor, y Yuri, el mediano, que por los nombres podríamos pensar que eran una familia de origen ruso, pero nada más lejos de la realidad. Los padres de Katia eran de Alcorcón y ella y sus hermanos nacieron en Madrid capital, lo que pasa es que sus padres, Francisco y María del Carmen, tenían debilidad por los nombres rusos.

Como iba diciendo, Katia era la pequeña de 3 hermanos y por ello y para su (según como se mire) desgracia estuvo sobreprotegida desde que nació, tanto que cada vez que habría la boca a su familia solo le faltaba cubrirle entre algodones.

Su familia era una familia de clase media a la que no le costaba nada llegar a fin de mes y por ello a Katia no le supuso ningún esfuerzo conseguir nada de los bienes materiales que quería, por supuesto cuando tenía algún problema en el colegio o de esa índole sus hermanos que solo tenían 3 y 4 años más que ella acudían en su ayuda siempre que podían y si hacía falta pegaban algún capón a quien osase meterse con su “hermanita”.

Por supuesto, esto de que sus hermanos la defendieran siempre que podían no beneficiaba a Katia para nada, ya que cuando se encontraba sola y se metían con ella no se sabía defender, pero ni sus padres, ni sus hermanos lo querían ver y así siguió todo hasta que llegó a la siguiente etapa de su vida… LA ADOLESCENCIA