KATIA (Relato 2: ADOLESCENCIA)

Si bien durante su niñez Katia no hizo muchos amigos en el colegio, en el instituto no es que le fuese mejor, ya que algunos de sus compañeros del colegio también lo fueron en el instituto y estos mismos le crearon mala fama y enemistades con los demás.

Los frutos de estas enemistades fueron las burlas constantes de sus compañeros de clase hacia ella por cada cosa que hacía o no hacía, no sabiéndose si era por envidia o porque realmente la creían inferior y más débil, ya que Katia era una chica normal.

Por suerte Katia si podía contar con un agradable grupo de amigos fuera del instituto y esto fue a raíz de apuntarse cuando cumplió 11 años en la asociación de vecinos de su barrio.

En este grupo eran varios chicos y chicas de diferentes edades comprendidas entre los 11 y 15 años de edad. De cuya parte masculina fueron varios los que gustaron a Katia, pero debido a su forma de ser se sentía muy poca cosa y no tuvo la fuerza para demostrar sus sentimientos a ninguno de ellos por miedo a ser rechazada. En cambio si labro mucha más confianza con las chicas del grupo y esto hizo que tuviera entre ellas a grandes confidentes que la apoyaban en sus momentos malos.

Cabe decir que en los años sucesivos esas amigas siguieron siendo sus únicos grandes apoyos y confidentes hasta el día en que con 20 años de edad conoció a Rafael.

(Continuará)

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KATIA (Relato 1: NIÑEZ)

Para cuando Katia nació sus padres ya tenían dos hijos varones, Dimitry, el mayor, y Yuri, el mediano, que por los nombres podríamos pensar que eran una familia de origen ruso, pero nada más lejos de la realidad. Los padres de Katia eran de Alcorcón y ella y sus hermanos nacieron en Madrid capital, lo que pasa es que sus padres, Francisco y María del Carmen, tenían debilidad por los nombres rusos.

Como iba diciendo, Katia era la pequeña de 3 hermanos y por ello y para su (según como se mire) desgracia estuvo sobreprotegida desde que nació, tanto que cada vez que habría la boca a su familia solo le faltaba cubrirle entre algodones.

Su familia era una familia de clase media a la que no le costaba nada llegar a fin de mes y por ello a Katia no le supuso ningún esfuerzo conseguir nada de los bienes materiales que quería, por supuesto cuando tenía algún problema en el colegio o de esa índole sus hermanos que solo tenían 3 y 4 años más que ella acudían en su ayuda siempre que podían y si hacía falta pegaban algún capón a quien osase meterse con su “hermanita”.

Por supuesto, esto de que sus hermanos la defendieran siempre que podían no beneficiaba a Katia para nada, ya que cuando se encontraba sola y se metían con ella no se sabía defender, pero ni sus padres, ni sus hermanos lo querían ver y así siguió todo hasta que llegó a la siguiente etapa de su vida… LA ADOLESCENCIA