Una nana para adultos

Raquel había tenido un día de perros. A un caluroso día 25 de agosto, con la humedad que en mayor o menor medida caracteriza a la capital de la Comunidad Valenciana se le había unido un día pesadísimo en el trabajo. Aparte de tener demasiada faena, justo al final de la jornada su última clienta había sido la típica pesada insolidaria a la que le daba igual que fuera ya la hora de cierre y que a ella se le notara el agotamiento en la cara.

Llegó a casa agotada, ceno lo primero que pilló (sin elaborar demasiado) y vio un poco la televisión tumbada en la cama, pero aún así no se acababa de relajar.

Se había desvelado, así que como en otras ocasiones decidió que lo mejor para ese momento era “una nana para adultos”.

Dicho y hecho, abrió en su móvil su página favorita de videos x y se puso a ver un video de sexo salvaje.

A los pocos minutos de empezar el video noto como su sexo se mojaba y empezó a acariciarse cada vez con más fuerza y rapidez, con tanta energía lo hizo que tardó poco en llegar al orgasmo, no una vez, si no que tres veces seguidas.

Nada más acabar quedó profundamente dormida con el tiempo justo de quitarse los auriculares, apagar la pantalla del móvil, y dejarlo en la mesita.

Eso era lo que necesitaba… Una nana para adultos.

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